eduardo angulo obando

Eduardo Angulo Obando nació en 1920, hijo del matrimonio conformado por don Pablo Angulo Roger y Clemencia Obando Granados. Realizó sus estudios en la escuela Antonio Gámez de Puntarenas y en el Liceo de Costa Rica, en San José. Casó con Mercedes Grillo Enríquez en 1950, con quien procreó dos hijas: Patricia y Marcela. De ellas tiene cinco nietos: Bernardo y Laura Pacheco Angulo, Eduardo Villalobos Angulo y Daniel y Lidia María Castro Angulo. Tiene dos bisnietas: Camila Pacheco Angulo y Estefanía Pacheco Aguilar.

La proyección a la comunidad y el progreso de Puntarenas han sido su norte desde su juventud y cuenta a su haber con una amplia participación en el servicio público. Fue gobernador de la provincia de Puntarenas entre 1959 y 1962 (Administración del presidente Mario Echandi Jiménez) y simultáneamente ocupó el cargo de ejecutivo municipal de la ciudad. Desde esos puestos ejecutó una de las principales obras que hoy caracterizan al puerto puntarenense: la construcción del Paseo de los Turistas, la arteria que catapultó a Puntarenas como el centro turístico costero más visitado del país de todos los tiempos.

Como parte de sus logros también está la construcción del Parque Abelardo Lobo, el reordenamiento del Paseo Uladislao Guevara y la reubicación de los populares kioscos de la playa, así como la construcción de los centros recreativos Salón Los Baños, Plikiti y Bum Bum, sitios que dejaron bellísimos recuerdos en los corazones de los puntarenenses.

En la función pública ocupó diversos cargos entre ellos gerente del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) de Puntarenas y Administrador Portuario del muelle de Puntarenas. En todos sus puestos públicos se distinguió por su carácter, honestidad y eficiencia en el cumplimiento de sus funciones.

Empresario exitoso, fue el fundador y propietario de la Librería Central, que en las décadas de los años cincuentas y sesentas puso al alcance de los porteños la cultura, el arte y la innovación tecnológica.

En organizaciones sociales, destaca su participación en el Club de Leones de Puntarenas, del que fue su presidente, y en la Cámara Junior, donde ocupó la presidencia a nivel nacional, el primer período en que este cargo se instauró.

Hombre inquieto y de liderazgo, desempeñó gran cantidad de cargos ad honorem en organizaciones comunales que le permitieron proyectar su vocación de servicio público. Fue miembro del comité de Deportes del cantón y desde allí brindó un gran apoyo al equipo de fútbol local, el glorioso Puntarenas F.C. También fue presidente de la Junta de Educación de la Escuela Nuestra Señora de Sión, presidente de la junta administrativa del Liceo José Martí y presidente de la Junta de Protección Social del hospital San Rafael. También destaca su constante ayuda a grupos sociales organizados, como los hogares de ancianos.

Su vocación periodística lo llevó a fundar el Nuevo Heraldo, periódico local que circuló en la década de los cincuentas. También fue por muchos años el corresponsal en Puntarenas del diario de Costa Rica y a finales de los años setentas fundó el radio periódico Puntarenas al Día, en la radioemisora del mismo nombre.

Su identificación con el bienestar de los puntarenenses no ha acabado. En la actualidad se le ve recorrer al atardecer el Paseo de los Turistas, cuya limpieza, orden, iluminación y vegetación aún lo desvelan.